REDUCCIÓN DE LAS LESIONES CERVICALES DE ALTO GRADO DESDE EL INICIO DE LA VACUNACIÓN VPH

Kathryn Doyle

24 de Junio, 2015

Los cambios anormales en el cuello uterino que pueden conducir a cáncer son menos frecuentes en las mujeres jóvenes desde la introducción de las vacunas del virus del papiloma humano (VPH), según aporta un nuevo estudio. “Las disminución de las lesiones de alto grado es muy probablemente debida a una combinación de disminución de la proyección y la recepción de vacuna contra el HPV en esta población de mujeres jóvenes,” según palabras del principal investigador de este estudio Susan Hariri, de los Centros para Control y Prevención de Atlanta, Georgia.

“Hay evidencia creciente del impacto poblacional de las vacunas VPH, y además otros estudios de seguimiento han encontrado disminución en la prevalencia de VPH y verrugas genitales después de la introducción de la vacuna” pero los cambios en las recomendaciones de cribado probablemente también condujeron a la menor detección de lesiones, comentó Hariri a Reuters Health por correo electrónico.

Las lesiones cervicales de alto grado no causan síntomas, pero puede progresar a cáncer invasivo si no se tratan durante muchos años. Más de la mitad de estas lesiones son causada por cepas de HPV que pueden prevenirse con las dos vacunas disponibles contra el HPV desde 2006: Gardasil y Cervarix.

Todos los niños y niñas de 11 o 12 años de edad niños y niñas deben recibir la vacuna contra el VPH, según los Centros para el Control de la enfermedad y Prevención.

Para este nuevo estudio, los investigadores utilizaron datos de cuatro Estados de Estados Unidos recogidos entre 2008 y 2012, pretendiendo rastrear los efectos de la vacunación de HPV. Durante este tiempo, fueron diagnosticados 9.119 casos de lesiones de alto grado de cáncer cervical entre mujeres de 18 a 39 años de edad. En California, entre los 18 a 20 años, el número de lesiones disminuyó drásticamente durante el período de cuatro años, de 94 de cada 100.000 mujeres en 2008 a cinco por 100.000 mujeres en el 2012. En Connecticut, la tasa por 100.000 mujeres de 18 a 20 años cayó de 450 a 57. También disminuyó la tasa para mujeres de edad entre 21 y 29 en Connecticut y Nueva York, pero menos drásticamente. No disminuyeron para las edades de 30 a 39.

Debido a cambio de recomendaciones, el cribado del cáncer cervical también declinó durante este período, particularmente entre las mujeres más jóvenes, de 18 a 20 años, ya que las guías ahora recomiendan que el cribado del cáncer cervical comience a los 21 años de edad.

“La justificación para el cambio de recomendaciones para iniciar el cribado a los 21 años se basa en pruebas sólidas de que algunas anormalidades cervicales asociadas a HPV pueden resolverse sin la intervención médica, sobre todo en mujeres jóvenes menores de 21 años,” según refiere Hariri. “También, el cáncer cervical es raro en mujeres jóvenes de menos de 21 años de edad y en general se tardan años para que las lesiones de alto grado lleguen a ser suficientemente graves como para considerarse cáncer.” No cribar a las mujeres jóvenes ayuda a evitar tratamientos innecesarios en aquellas cuyas lesiones precancerosas probablemente habría sanado por su propia cuenta, dijo. “Además la disminución de las lesiones también se debe a la vacunación VPH”.

En palabras del Dr. Allan Covens de la Universidad de Toronto “No creo poder encontrar muchos profesionales médicos que crean que la vacunación es algo malo. La dificultad está en cómo se mide el éxito, y particularmente en Canadá y los Estados Unidos donde no disponemos de ningún registro de vacunas”.

Los datos australianos, mejores que los datos de América del norte, indican que la vacuna reduce las lesiones “Es demasiado pronto para saber qué está causando la disminución en lesiones cervicales de alto grado y si la tendencia continuará”, dijo Hariri. “Continuaremos controlando y analizando los datos de los próximos años para interpretar los resultados con mayor precisión”.

Cáncer, 2015

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